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Ocio y Cultura 11/11/2022 · Diego Fernández

10 extractos del libro 'Testimonios, la voz de las víctimas'

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"Tras muchos años de trabajo con y por las víctimas del terrorismo, en 2012 nació la Asociación Plataforma de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo (APAVT), asociación que presido y que intenta agrupar a todas aquellas personas sensibles con la violencia terrorista y que desean mostrar su apoyo y su solidaridad con la victimas con el fin de promover los valores de Verdad, Memoria, Dignidad y Justicia.
Una de las mejores maneras que hemos encontrado para promover estos valores es acercar a la sociedad los relatos de las propias víctimas, relatos que han marcado la historia de España durante más de medio siglo y que nos muestran en toda su crudeza el dolor causado por la barbarie terrorista. Relatos que, en un tiempo en el que se intenta ocultar y silenciar a las víctimas, adquieren una mayor importancia. Miguel Ángel Folguera Heredia"
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1. Extracto 1

María Pilar Sánchez, hija del guardia civil Casimiro Sánchez, asesinado por el GRAPO, el 2 de agosto de 1975 en Madrid.
No sabíamos si íbamos a tener una casa para vivir o dónde nos iban a llevar, porque nosotros vivíamos en un cuartel y no sabíamos si nos iban a echar.

2. Extracto 2

María Dolores López hija del Guardia Civil Manuel López Treviño, asesinado por ETA el sábado 18 de Octubre de 1975 en Zarautz (Guipúzcoa).
Tiempo después del atentado tuvimos que desplazar la tumba de mi padre a otro sitio porque en Zarautz la ultrajaban un día tras otro. Nos lo tuvimos que llevar de allí para que pudiera descansar en paz, eso tampoco lo entendí nunca. Tampoco logré entender nunca por qué, cuando se cumplía un año del asesinato de mi padre, no nos quisieron oficiar una misa por su alma.

3. Extracto 3

María José Rodríguez, hermana de José Arturo Rodríguez, asesinado en el atentado sucedido en el restaurante El descanso (Madrid), el 12 de abril de 1985.
Lo más duro:
El momento de escuchar el nombre de mi hermano en la radio dentro de la lista de fallecidos y ver a mi madre desvanecerse. Verla caer, como cuando cae una hoja de un árbol, lentamente, y darme cuenta de que nunca más podría estar con él.

4. Extracto 4

Alfonso Eugenio Sánchez, herido en el atentado que ETA realizó el 9 de septiembre de 1985, en la plaza de la república Argentina (Madrid).
Eran las 7:20 horas de la mañana y, en un momento, se hizo de día. Veía muchos colores, rojo, amarillo, verde… Perdí el oído, se me reventaron los tímpanos. Todo quedó en silencio… Todo en off… Lo recuerdo como una película de terror, solo que teñida de cruda realidad, era la película de mi propia vida… Creo que debido a la situación de estrés, llegué a ver a Pedro Botero a las puertas del infierno dándome paso, con tridente y rabito… Instantáneamente me di cuenta de que era mi compañero Luis Corchado, que estaba ardiendo, ya que la onda expansiva le había cogido de lleno.

5. Extracto 5

José María Pino, herido en el atentado de ETA contra la casa Cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, en la que murieron 11 personas, el 11 de diciembre de 1987.
Recuerdo que ese día estaba acostado en la cama, dormido y escuché una explosión muy grande. Cuando abrí los ojos vi que había mucho polvo, todo era una nube de polvo. Jamás olvidaré el olor a explosivos, la lluvia… porque estaba lloviendo y hacía frio. Poco a poco se disipó esa nube y pudimos comprobar que el cielo dejaba al descubierto que no había casa, ni techo, la mitad de mi edificio se había caído. Me acuerdo de mi hermano moviéndose de un lado a otro por el pequeño espacio que quedaba en nuestra habitación. 

6. Extracto 6

José María Pino, herido en el atentado de ETA contra la casa Cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, en la que murieron 11 personas, el 11 de diciembre de 1987.
¿Te preguntaste dónde estaban tu madre, tu padre y tu hermana?
No hizo falta, ya sabía que habían muerto. En ese momento, aunque eres consciente de lo que está pasando, sientes mucha confusión, además del dolor físico, pues me había roto una pierna.

7. Extracto 7

Lucía González, esposa de Manuel García gravemente herido en el atentado de ETA en el Puente de Vallecas (Madrid) en 11 de diciembre de 1995.
Manolo tuvo quemaduras por todas partes, internas y externas. Estuvo 28 días en coma inducido, sino hubiera muerto de dolor. Verle así fue muy doloroso, aunque quizá lo más duro fue, primero, el momento en el que me enteré del atentado y, segundo, todavía mucho más duro, llegar a casa y que me dijeran que mi marido estaba muerto, aunque realmente no lo estuviera.

8. Extracto 8

Ángeles Pedraza, madre de Miryam, asesinada en los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid.
A las tres de la tarde me dirigí a Ifema, porque sabía que ya no la iba a encontrar. Hasta ese momento, todo fueron idas y venidas de unos hospitales a otros, reconocimientos en los hospitales y en las UCI… Incluso estando en Ifema me llamaron de un hospital de Guadalajara para decirme que había una chica allí que podía ser Miryam. Fui hasta allí… pero tampoco era mi hija.

9. Extracto 9

Ángeles Pedraza, madre de Miryam, asesinada en los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid.
No olvidaré cómo se volcó todo el mundo: psicólogos, trabajadores sociales… Recuerdo con cariño a gente famosa que estaba allí ofreciendo cafés, como Belinda Washington, y más gente a la que nunca había visto y ese día estaban allí ayudando… Todo estaba muy bien organizado, pero claro, es demasiado doloroso.
Nos agruparon en salas, por apellidos, Ervigio, la persona que dirigía el 112, fue el encargado de subir con un megáfono y decir los nombres de las familias. Cada vez que le veíamos, todas las familias nos hundíamos en un profundo silencio. No sabias si querías que te llamaran o no, porque en el fondo eras consciente de que si te llamaban era para darte la triste noticia. Era un sentimiento similar a no querer saber. A nosotros nos llamaron sobre las tres y media de la mañana.

10. Extracto 10

Soledad San José, herida en el atentado de ETA en el aeropuerto de Barajas (Madrid), el 30 de diciembre de 2006.
La sensación que tuve fue como si unas manos gigantes me empujaran hacia las cristaleras del aeropuerto. Me estrellé contra una de ellas, haciéndome mucho daño en el cuello, y cuando giré la cabeza vi mucho humo y muy mal olor, olía a quemado. Había mucha confusión. Recuerdo a una mujer que había volado sobre los carros de maletas, gente gritando, un compañero había caído sobre cristales y tenía las manos llenas de sangre.

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